En Empleos soñados: las aspiraciones profesionales de los adolescentes y el futuro del trabajo (Dream jobs: Teenagers’ career aspirations and the future of work) se afirma que 47% de los chicos y 53% de las chicas encuestados en 41 países esperan desempeñar solo uno de 10 empleos populares a los 30 años de edad. Las cifras, basadas en la más reciente edición de la evaluación PISA de jóvenes de 15 años de edad, publicada el mes pasado, revelan la disminución de expectativas, pues desde el examen de PISA de 2000 estas proporciones aumentaron ocho puntos porcentuales en el caso de los jóvenes y cuatro puntos porcentuales en el caso de las chicas.

Según el informe, la reducción de las opciones de empleo es atribuible a los jóvenes de entornos más desfavorecidos y por quienes mostraron el desempeño más débil en las pruebas PISA de lectura, matemáticas y ciencias.

Ocupaciones tradicionales que datan del siglo XX e incluso del XIX, como las de médicos, profesores, veterinarios, gerentes de negocios, ingenieros y oficiales de policía, siguen cautivando la imaginación de los jóvenes, tal como lo hacían hace casi 20 años, antes de la era de los medios sociales y la aceleración de tecnologías como la inteligencia artificial en el sitio de trabajo.

En su intervención en el Foro Económico Mundial de Davos, Suiza, cuyas determinaciones fueron analizadas por pedagogos, líderes empresariales, docentes y estudiantes, el Director de Educación de la OCDE, Andreas Schleicher, dijo: “Resulta preocupante que un número mayor de jóvenes que antes parecen elegir su empleo soñado entre una pequeña lista de las ocupaciones tradicionales y más populares, como las de docente, abogado o gerente de administración. Asimismo, las encuestas señalan que demasiados adolescentes ignoran o no están conscientes de los nuevos tipos de empleo que emergen, en particular como resultado de la digitalización”.

Según el informe, en los países que brindan educación profesional establecida y sólida a los adolescentes se cuenta con una gama más amplia de aspiraciones profesionales. Por ejemplo, en Alemania y Suiza menos de cuatro de cada 10 jóvenes expresan interés en solo 10 empleos. Por otra parte, en Indonesia, 52% de las chicas y 42% de los chicos anticipan que seguirán una de solo tres carreras:  administración de empresas, docencia y [entre las chicas] medicina o [entre los chicos] las fuerzas armadas. Los adolescentes alemanes muestran un rango mucho más amplio de intereses profesionales, lo cual refleja mejor las pautas reales de la demanda del mercado laboral.

El género continúa ejerciendo una fuerte influencia. Entre los estudiantes que obtienen una puntuación alta en las pruebas PISA son, por abrumadora mayoría, los chicos quienes más a menudo esperan trabajar en las áreas de ciencias e ingeniería. Los datos también indican que los jóvenes con rendimiento alto no siempre pretender alcanzar su potencial. Los jóvenes con rendimiento alto de los entornos más desfavorecidos, tienen, en promedio, cuatro veces menos probabilidades de albergar aspiraciones ambiciosas que aquellos que obtienen altas puntuaciones en PISA y provienen de los entornos sociales más privilegiados.

En el informe se destacan también los frecuentes desajustes entre las aspiraciones profesionales de los jóvenes y la educación y las cualificaciones requeridas para lograrlas. Afrontar este reto requiere garantizar sistemas eficaces de orientación profesional combinados con una estrecha colaboración con el mundo laboral.

Asimismo, en el informe se aborda la importancia de los entornos sociales y familiares en las elecciones y aspiraciones profesionales de los jóvenes, así como la necesidad de disponer de señales claras respecto a los requerimientos del mercado laboral

El informe está disponible en www.oecd.org/education/dream-jobs-teenagers-career-aspirations-and-the-future-of-work.htm

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