DealerWorld, revista para el canal de distribución de TI, entrevistó al profesor Jorge Antón Jornet, director gerente de Virtual Educa, para conocer la realidad actual y las últimas tendencias en formación digital en España. Compartimos a continuación la entrevista completa.

¿Cree que la formación digital no está siendo tenida en cuenta lo suficiente?

Actualmente, en España, la formación virtual está poco implantada en los niveles educativos no terciarios porque siempre se ha defendido un modelo presencial en el que los estudiantes están en sus aulas físicas. Atendiendo a los datos de la última publicación Las cifras de la educación en España, curso 2018-2019 (edición 2021), los alumnos de educación a distancia son: Primaria y Secundaria 0%; Bachillerato: 5,9%; Formación Profesional, ciclos medios: 8,6%.

En cambio, en el nivel terciario, en Formación Profesional, ciclos formativos de grado superior, impartidos en IES y en centros integrados, hay un 16,9% de alumnos -sobre 60.000- que estudian a distancia, mientras que la UNED, la universidad pública de educación a distancia, concentra alrededor del 10% de los alumnos universitarios, con unos datos este curso de 132.674 estudiantes.

Y si algo nos ha mostrado la pandemia es la necesidad de adecuar nuestras conductas a los escenarios cambiantes. Del mismo modo, la educación y la formación han debido adaptarse a las nuevas circunstancias, favoreciendo los aprendizajes, de manera total o parcial, virtualmente. Pero el gran problema, sobre todo en las etapas no terciarias, es la brecha digital que existe referida a dispositivos y conectividad y que se ha visto acentuada durante el confinamiento. A esta desventaja que dificulta la educación virtual se suma en ocasiones la falta de competencia digital de una parte de los docentes y la carencia de contenidos digitales de calidad.

Según el Informe TALIS 2018 (OECD 2019), solo el 39% de los profesores de la UE se sienten bien preparados para utilizar las tecnologías digitales en su trabajo diario.

¿Por qué es necesario apostar por este tipo de educación?

En un mundo en el que vivimos a toda velocidad, con ciudades cada vez más densamente pobladas, la sociedad ha ido avanzando (últimos veinte años) hacia un escenario digital, de acuerdo con las agendas digitales del momento, consiguiendo, entre otras cosas, que una gran mayoría de asuntos y gestiones de la vida cotidiana se puedan resolver virtualmente. Por contraste, en la educación y la formación hemos avanzado poco o muy poco en este camino, pues no se han llevado a cabo de manera mayoritaria y continuada políticas educativas al respecto. Tan solo ha sido ahora, frente a lo insoslayable, cuando el foco se ha puesto en los métodos de enseñanza sustitutivos o complementarios de la presencialidad y se han evidenciado sus dificultades al carecer de planes formativos específicos previos, además de otras deficiencias materiales.

En estos momentos en que nos lanzamos de lleno a la transformación digital en nuestro país (Plan España digital 2025) ha llegado la hora de apostar de manera decidida y valiente por una educación virtual de calidad (en línea o híbrida), que ha demostrado ser la más versátil porque facilita seguir los cursos desde cualquier dispositivo; la más ubicua pues cualquier lugar es idóneo y la más universal, ya que permite acceder a los contenidos a nivel global y no solo local.

La Unión Europea, en su Digital Education Action Plan 2021-2027 denominado ‘Reseteando la educación y la formación para la era digital’, ha propuesto, como prioritario, la creación de un ecosistema de educación digital de alto rendimiento y la mejora de las habilidades y competencias digitales.

¿Qué valores tiene frente al modelo tradicional?

La educación y la formación a distancia pueden entenderse como alternativas al modelo presencial tradicional o como complementarias mediante una formación híbrida.

En el actual contexto, en el que existe una ingente cantidad de tecnologías a disposición de las comunidades educativas, la formación virtual representa una verdadera oportunidad gracias a sus aportaciones:

  • Contenidos actualizados, ordenados, jerarquizados, hipervinculados, mas allá del tradicional libro de texto, tan usado en España.
  • Metodologías que ponen a los estudiantes en el centro del tablero, con las que ejercitan un rol protagonista y potencian su autonomía.
  • Herramientas que permiten el trabajo colaborativo que trasciende lo local y propician la interacción con personas de todo el mundo, lo que supone un enriquecimiento en saberes, valores y diversidad de primer orden que redundan en una conciencia más certera y global de la humanidad.

La propia actualización de los docentes, uno de los aspectos nucleares para un sistema educativo de calidad, se ha ido implementado, desde siempre, al estilo tradicional, presencialmente con contenidos impresos/digitales. A la vista del poco éxito de las convocatorias, ha sido en los últimos tiempos, incluyendo el de la pandemia, que se ha concluido que el modelo no funcionaba lo que ha llevado a la propia administración educativa a su transformación, pasando a prosperar la formación a distancia y la híbrida.

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