Lutendo Mabogo estaba de luto por su incipiente negocio de ventas de puerta en puerta que cerró por la pandemia, y pensó que 2020 sería un año desperdiciado en sus esfuerzos por terminar su carrera universitaria.

Luego, la joven de 22 años, que comparte una choza de metal con su madre y cinco hermanas cerca de Johannesburgo, recorría las redes sociales en su teléfono y vio un anuncio de entrenamiento gratuito en emprendimiento y habilidades computacionales en LinkedIn. Tan solo unos meses después, ahora está lista para comenzar un nuevo empleo como especialista en servicio al cliente, con un salario que le ayudará a ahorrar para su regreso a la escuela y también cubrir las cuotas de la escuela de su hermana pequeña.

Una mujer sentada frente a una computadora teclea algo en el teclado

“Sin esta oportunidad, este año hubiera sido un desperdicio para mí”, comentó Mabogo. “He buscado trabajo, y desde el encierro, no había nada más que pudiera hacer. Ahora aprendí mucho y en definitiva lo aplicaré en el futuro”.

Millones de personas a nivel global han enfrentado circunstancias similares a las de Mabogo, ya que las medidas de protección frente a la pandemia de COVID-19 tan solo borraron muchos trabajos presenciales, desde atender mesas a limpiar habitaciones de hotel a ventas minoristas. Microsoft se comprometió en ayudar con esta urgente situación el 30 de junio de 2020, para lanzar una gran iniciativa de ofrecer clases gratuitas de habilidades digitales con la meta de ayudar a entrenar a 25 millones de personas para empleos nuevos o mejorados para finales de año.

A cuatro meses de la iniciativa de habilidades, la empresa ha brindado entrenamiento a más de 13 millones de personas, en parte al asociarse con organizaciones no lucrativas que ayudan a los buscadores de empleo. Para aumentar el impulso, Microsoft otorga $20 millones de dólares en subvenciones en efectivo a tales organizaciones no lucrativas en todo el mundo, junto con $5 millones de dólares a grupos enfocados en ayudar a personas de raza negra y afroamericana en los Estados Unidos.

“La tecnología ya había comenzado a remodelar con velocidad a las economías en todo el mundo cuando apareció el COVID-19”, comentó Brad Smith, presidente de Microsoft. “Esperamos que esta labor ayude a las personas a aprender las habilidades adecuadas para transformar sus negocios, ser productivos y encontrar nuevos empleos en nuestra nueva realidad digital híbrida”.

LinkedIn Learning se encuentra al centro de la iniciativa y se combina con Microsoft Learn y GitHub Learning Lab para un enfoque que comienza con datos para identificar los empleos que están en demanda y las habilidades necesarias para tener éxito en ellos. El programa brinda a las personas entrenamiento gratuito, pruebas subsidiadas y certificaciones a bajo costo para aquellos que las quieran, y herramientas de búsqueda de empleo.

Cursos gratuitos para impulsar sus habilidades digitales y aprender sobre trabajos con demanda, están disponibles en opportunity.linkedin.com

Para Mabogo, esas herramientas trajeron consigo nuevas esperanzas para volver a encaminar sus metas. Cuando el financiamiento del gobierno cayó a la mitad de su carrera, se vio forzada a dejar la universidad en su último año y mudarse con su familia en Diepsloot, al norte de Johannesburgo. Comenzó a hacer y vender atchar, un condimento de mango fermentado y picante que se come con la mayoría de las comidas en Sudáfrica. Ganaba lo suficiente para mantenerse pero no para pagar su matrícula, así que comenzó a vender su atchar de puerta en puerta para destacarse de los otros vendedores que se sentaban en la calle y esperaban a los clientes.

Luego llegó la pandemia, Sudáfrica entró en bloqueo, y el creciente negocio de atchar de Mabogo se detuvo de la noche a la mañana. Atrapada en casa, tuvo algunos problemas durante algunos meses hasta que fue aceptada en un programa con Afrika Tikkun, una organización no lucrativa que ofrece entrenamiento gratuito en preparación para el trabajo y que está asociada con Microsoft en habilidades digitales para jóvenes desatendidos.

Mabogo nunca había tocado una computadora hasta que aprendió cómo teclear documentos en Microsoft Word en una computadora de la biblioteca universitaria. Pero seis meses después, ha completado varios cursos en línea sobre relaciones comerciales, emprendimiento, comercio minorista, ventas y servicio al cliente, junto con habilidades informáticas básicas, y se prepara para comenzar con un empleo de tiempo completo en diciembre, como especialista en servicio al cliente minorista, una posición encontrada para ella por Afrika Tikkun.

“Quiero completar mi educación, pero por ahora quiero enfocarme en negocios y también poder ayudar en casa, porque mi hermana pequeña está en preparatoria y el siguiente año irá a la universidad. Quiero poder ayudarle y ahorrar algo para mí”, comentó Mabogo. “Voy a conseguir un trabajo en comercio minorista, y quiero esa experiencia para que cuando comience con mi propio negocio, sepa qué hacer y qué no”.

Una mujer frente a una pared con manos y tambores pintados
Afrika Tikkun ofrece evaluaciones, entrenamiento y colocación laboral para ayudar a los sudafricanos a impulsarse a nivel económico. (Foto de Lutendo Mabogo por Roy Potterill)

El nombre de Afrika Tikkun está inspirado por el concepto judío de “tikkun olam”, que significa reparar o mejorar el mundo para el beneficio de la sociedad en general, y el concepto africano de “ubuntu”, que exige ir más allá del interés egoísta para apoyar a otros en reconocimiento dE nuestra humanidad común. La organización recluta, evalúa y entrena a sudafricanos desempleados en seis centros en todo el país, para determinar qué empleos en demanda podrían ser los más adecuados para ellos.

“No se trata sólo del entrenamiento”, comentó Onyinye Nwaneri, ejecutivo senior en Afrika Tikkun. “Nuestro mayor interés es permitir a las personas hacer la transición hacia la economía, a impulsarse a nivel económico”.

Hoy, la tecnología toca a cada trabajador, incluso a los conductores de entrega a domicilio, que están en gran demanda en medio de la pandemia, junto con los agentes de servicio al cliente, vendedores y desarrolladores de software, comentó Nwaneri.

“De alguna manera, cada trabajo es un trabajo digital”, coincide Naria Santa Lucia, gerente general de habilidades para la empleabilidad en Microsoft Filantropías. “Incluso si no trabajas en el sector tecnológico, todos necesitan tener las bases de la fluidez digital”.

De alguna manera, cada trabajo es un trabajo digital.

Santa Lucia ya trabajaba en encontrar maneras de asegurar que las personas desatendidas en todo el mundo pudieran participar en la economía cada vez más digital cuando llegó la pandemia. El esfuerzo inicial surgió del reconocimiento de que un tercio de los nuevos empleos creados en Estados Unidos en los últimos 25 años han sido en ocupaciones que antes no existían, y que mil cien millones de empleos podrían transformarse de manera radical para 2030. El impacto de la pandemia en la fuerza laboral global magnificó la situación.

“COVID-19 fue como rociar gasolina sobre la transformación digital, junto con una enorme pérdida de empleos, así que sabíamos que teníamos que ayudar de inmediato a las personas desplazadas”, comentó Santa Lucia.

Tan solo en Estados Unidos, decenas de millones de personas han solicitado beneficios de desempleo este año debido a la pérdida de empleos durante la pandemia, y la mayoría ha recibido asistencia por seis meses o más. El golpe más fuerte ha sido para las personas de color, aquellas que carecen de títulos universitarios, y los trabajadores con salarios bajos que ganan $50 mil dólares o menos al año, comentó Sonya Francis, directora senior de investigación de carrera para Goodwill Industries International, una organización no lucrativa que apoya a las personas para que encuentren empleos.

“Muchas de estas posiciones ni siquiera existirán después de COVID”, comentó Francis. “Para ser considerado como empleable y comercializable, debes tener habilidades digitales”.

Un hombre de pie señala una pantalla mientras dos hombres están sentados en sillas
“Un título de posgrado podría estar fuera de su alcance, pero este entrenamiento que Microsoft ofrece es en verdad accesible”; comentó Carlos Galeana (de pie), el capacitador técnico de instrucción para Seattle Goodwill.

La organización sirve a muchos que nunca han usado una computadora, así que comenzó a enfocarse en habilidades digitales de nivel inicial hace unos tres años. Este año se asoció con Microsoft para brindar entrenamiento avanzado, pruebas y certificaciones en Atlanta y San Francisco, así como Seattle y Tacoma en Washington.

“Hay mucha emoción alrededor de certificaciones particulares de Microsoft porque mejoran la empleabilidad más rápido”, comentó Elizabeth McCombs, gerente de proyecto que trabaja con Francis.

La pandemia resultó ser una barrera para las clases, ya que muchos participantes de Goodwill no tienen acceso a dispositivos o a internet, comentó McCombs. Pero la organización todavía permite que un pequeño número de estudiantes aprenda en centros de carrera y también ofrece laboratorios móviles ahora, donde el personal de Goodwill lleva dispositivos y entrenamiento a los hogares de los estudiantes.

“Un título de posgrado podría estar fuera de su alcance, pero este entrenamiento que Microsoft ofrece es en verdad accesible”; comentó Carlos Galeana, el capacitador técnico de instrucción para Seattle Goodwill. Dado que los cursos son en línea, los estudiantes pueden completarlos sin tener que adquirir o instalar software, comentó.

Los módulos de LinkedIn han demostrado ser en particular útiles en dar a los estudiantes los fundamentos de la alfabetización digital y mostrarles cómo esta se relaciona con todos los trabajos y carreras, ya sea que quieran ser emprendedores o baristas, comentó Eileen Aparis, vicepresidenta de capacitación laboral para Seattle Goodwill. Las clases brindan a los estudiantes la confianza de encontrar empleos en posiciones administrativas, campos médicos, ciencia de los datos, manufactura y más, comentó.

“Esta oportunidad con Microsoft no se trata sólo de estar en TI o software o desarrolladores de aplicaciones, sino de tener éxito en el lugar de trabajo hoy”, comentó Aparis, “y el lugar de trabajo del siglo XXI es todo tecnología”.

El programa también ayuda a las personas que ya tienen conocimientos sólidos de tecnología y de habilidades laborales, pero que quieren asegurarse que su carrera tenga un futuro prometedor.

Una mujer con una blusa a rayas y saco rojo sonríe para un retrato
“Aprender cómputo en la nube no es una opción, es una obligación”, mencionó Deepa Govindasamy. (Foto brindada por Govindasamy)

Deepa Govindasamy, de 36, siguió a su esposo a Alemania cuando su compañía lo transfirió ahí desde la India en 2018. Después de establecerse en su nuevo país, Govindasamy quería regresar a su carrera en pruebas de software, pero sintió que algo faltaba cuando buscaba empleos. Ella había estudiado ingeniería civil en la universidad, por lo que sólo tenía capacitación en el trabajo en la profesión que eligió, y sabía que había cosas que necesitaba aprender, en especial cómputo en la nube.

“La tecnología crece y evoluciona tan rápido, la he visto cambiar a la velocidad de la luz, y la nube es el futuro”, comentó Govindasamy. “Aprender cómputo en la nube no es sólo una opción, es una obligación, si quieres florecer en la industria de TI”.

Ella escuchó sobre la escuela sin fines de lucro ReDI de Integración Digital en una charla tecnológica a la que asistió en 2019, y en febrero de 2020, justo cuando la pandemia comenzaba a apoderarse de Alemania, comenzó un curso de desarrollo de software en Microsoft Learn con clases en Java, Microsoft Azure y más. Consiguió su primera certificación en julio y luego comenzó un programa de ciencia de los datos que estaba basado en él, junto con clases de habilidades blandas como administrar un perfil de LinkedIn para hacer conexiones.

“Así fue mi encierro por pandemia de COVID, muy ocupada y con mucho por aprender”, comentó con una sonrisa.

Govindasamy terminará pronto su entrenamiento y planea enseñar como voluntaria en ReDI mientras busca un empleo, para devolver a los demás lo que ella aprendió, tal como lo habían hecho los que este año le enseñaron.

“La ciencia de los datos será un conocimiento adicional que podré implementar”, comentó. “En definitiva me ayudará, porque las pruebas de software han evolucionado mucho, y los datos son hoy el corazón de las pruebas. Y ahora puedo ir mucho más allá en mi carrera con estas certificaciones externas”.

Una mujer de pie en medio de una pila de cajas rojas
“Más empresas están conscientes de que, para sobrevivir, necesitan atraer a más talento tecnológico”, comentó Anne Kjaer Bathel, fundadora de la Escuela ReDI de Integración Digital en Alemania, después de reunirse con un científico computacional iraquí que no tenía una computadora en un campo de refugiados en Berlín en 2015. (Foto cortesía de ReDI)

Anne Kjaer Bathel, directora de la Escuela ReDI, fundó la organización después de un encuentro casual en 2015 con un refugiado en Berlín. El hombre era de Irak y tenía un título en ciencias de la computación, pero no tenía una computadora en Alemania y temía perder terreno en una industria que está en rápido movimiento.

“Han escuchado la historia de enseñarle a un hombre a pescar, bueno, ¿Cómo se ve esa historia en un mundo digital?” Kjaer Bathel, que también es inmigrante de Dinamarca, recuerda haber reflexionado. “Necesitas hardware, acceso a internet, necesitas habilidades digitales, habilidades blandas, lenguaje, y una red profesional para ayudar a que se abran puertas a la industria”.

Estudiantes con cubre bocas sentadas frente a computadoras en un aula
“Con COVID-19 hemos visto que la conciencia de la necesidad de habilidades digitales no sólo está en la industria tecnológica, sino que es para todo, para trabajar de manera remota o para la escuela”, comentó Anne Kjaer Bathel, CEO de ReDI. (Foto de un aula de ReDI brindada por ReDI)

Kjaer Bathel publicó en su página de Facebook y al siguiente día tenía docenas de respuestas con personas que ofrecían equipo, espacio, experiencia e incluso pastel, “porque la comida siempre reúne a la gente”. Ahora, ReDI, abreviación de “listos para la integración digital”, se apoya en 500 voluntarios de las industrias de tecnología y startups para brindar entrenamiento gratuito a refugiados, inmigrantes y alemanes marginados.

“Más empresas están conscientes de que, para sobrevivir, necesitan atraer a más talento tecnológico”, comentó Kjaer Bathel. “Y con COVID-19 hemos visto que la conciencia de la necesidad de habilidades digitales no sólo está en la industria tecnológica sino para todo, para trabajar de manera remota o para la escuela”.

Alemania es una sociedad impulsada por la acreditación, así que la capacidad de ReDI de brindar programas gratuitos de certificación a través de la iniciativa de habilidades de Microsoft “marca esas casillas” y asegura a los posibles empleadores que los graduados de ReDI podrán desempeñarse”, comentó.

También es motivador para estudiantes como Idlir Islamaj.

Islamaj, de 34, creció en Albania y siguió su pasión por la tecnología con una maestría en ciencias de la computación y un empleo, pero no vio muchas oportunidades de avanzar o mejorar, y no ganaba suficiente dinero para mantener una familia. Así que cuando leyó en 2018 que Alemania necesitaba de expertos en TI, él y su esposa decidieron mudarse.

Un hombre con gafas
“Estoy muy motivado por la siguiente certificación”, a través de la Escuela ReDI, comentó Idlir Islamaj. (Foto cortesía de Islamaj)

No fue fácil dejar su hogar junto al mar y aprender un nuevo idioma cerca de la ciudad sin litoral de Múnich, pero Islamaj rápido encontró un puesto como administrador de sistemas. Escuchó de ReDI el año pasado y se inscribió para un curso de Java, después de ver la necesidad de tomarlo para crear una arquitectura diferente. Esto llevó a un programa de certificación en Azure de Microsoft Learn, que fortaleció el conocimiento de la nube de Islamaj.

Ahora, es consultor para Beck et al, y brinda soporte a grandes compañías globales que usan productos Microsoft 365.

“Me siento en verdad valorado en lo que hago ahora, y hago mi trabajo con alegría”, comentó Islamaj, que ahora gana lo suficiente para no solo mantener a su familia, él y su esposa tuvieron un bebé el año pasado, sino para llevarlos de vacaciones también. “He visto que cada día crezco a nivel profesional y mental. Veo muchas oportunidades. Y estoy muy motivado también por la siguiente generación”.

Foto principal: Lutendo Mabogo frente al centro de aprendizaje de Afrika Tikkun en Diepsloot, al norte de Johannesburgo. (Foto por Roy Potterill)