El Salvador, un ejemplo exitoso de la transformación de Educación

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La inclusión de la tecnología desde muy temprano en entornos educativos es simultáneamente un desafío y una condición indispensable para la participación y el éxito en las sociedades globalizadas.

Entre 2009 y 2014, el número de estudiantes matriculados en todos los niveles de enseñanza en el país disminuyó cerca de 2.7 por ciento. En este escenario, la Presidencia de El Salvador determinó que “Empleo, Seguridad y Educación” serían las prioridades principales del país, previendo la Educación como la base del crecimiento social y económico, con impacto en todos los otros ejes de la sociedad.

La Presidencia de El Salvador está invirtiendo en la Educación como prioridad nacional, en respuesta a las vulnerabilidades observadas en el sistema educativo nacional y en la propia sociedad. Así, comenzó a diseñarse en 2011 el proyecto “Una niña, Un niño, Una Computadora”, pero sólo en 2015 tuvo su lanzamiento oficial de la mano del anterior Ministro de Educación y actual Presidente de la República de El Salvador, Salvador Sánchez Cerén.

Por eso, el Programa Presidencial “Una Niña, Un Niño, Una Computadora” tuvo la misión de mejorar la calidad de la Educación salvadoreña, garantizando que los maestros tienen los conocimientos necesarios para utilizar la tecnología en contexto educativo y promoviendo la igualdad de oportunidades de los estudiantes en el acceso a las TIC.

Presidente Salvador Sánchez Cerén posa junto al personal.

Este ambicioso programa de transformación social se basa en tres ejes: equipos, conectividad y capacitación docente. Este proyecto tiene dos objetivos fundamentales: que cada niño salvadoreño tenga acceso a una computadora en su escuela y que los profesores utilicen las herramientas tecnológicas en su desarrollo profesional y progresión en la carrera.

De este modo, la base de este proyecto está en la producción nacional de los equipos tecnológicos –bautizados como Lempitas– entregados a cada alumno y profesor. Este bautismo fue hecho en honor del río Lempas, el más grande del país y uno de los más grandes de América Central.

jp.ik se hizo responsable de la producción de los equipos tecnológicos para Educación, de la formación técnica y pedagógica de las entidades locales y la consultoría de todo el proyecto en el mediano y largo plazo.

Otro pilar fundamental de la iniciativa es la pedagogía; en otras palabras, la capacitación docente que es muy importante para una integración significativa de la tecnología en contexto de aprendizaje. Para la implementación de un proyecto nacional de esta magnitud y alcance, el Gobierno de El Salvador seleccionó a jp.ik como entidad asociada para el diseño, implantación y gestión del proyecto.

La estrategia de capacitación para la integración pedagógica de la tecnología llegó a 35 mil docentes.

Este proyecto incluye también la implantación de una unidad de producción local de los equipos a entregar. En una óptica de Ingeniería Industrial (el componente clave de este proyecto), jp.ik prestó los siguientes servicios: consultoría para la definición y diseño de la línea de ensamblaje; y capacitación para garantizar la transferencia de conocimiento necesario para la mayor autonomía posible de la gestión industrial.

Inaugurada a principios de 2016, la unidad industrial de Zacatecoluca tiene una capacidad de producción del orden de cien equipos diarios, proporcionando montar, en su primer año de actividad, 32 mil Lempitas que fueron entregados en 1.177 establecimientos de enseñanza pública. En los tres primeros años del proyecto, se produjeron 90 mil Lempitas.

Con esta primera inversión, el país ha logrado disminuir la brecha digital en un periodo de tres años.

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El Programa continuará teniendo el acompañamiento, consultoría y soporte de jp.ik en terreno salvadoreño, afirmándose como una implantación de éxito de los proyectos educativos de base tecnológica de jp.ik.

jp.ik proporcionó un equipo técnico de especialistas para soportar la administración local en la producción industrial, prestando consultoría permanente al proyecto y minimizando impactos, concretamente en el soporte técnico, los diagnósticos y el control de calidad. La unidad industrial se queda localizada en Zacatecoluca y comprende un área de 3 mil metros cuadrados.

“Una niña, Un niño, Una Computadora” es una clara representación de la forma como jp.ik cree que la tecnología puede contribuir para una educación de calidad y el desarrollo sostenible por su cobertura, transversalidad e integración de la tecnología en las diferentes dimensiones sociales.

Así, El Salvador está trazando por delante de su evolución, aumentando el índice de competitividad económica y tecnológica del país a través de la transformación de su sistema educativo.

Presidente Salvador Sánchez Cerén junto a autoridades realiza recorrido.

Con una década de experiencia innovadora y liderazgo visionario, jp.ik ha sido parte interesada en el sector de la Educación, con una propuesta de valor única – la capacidad de proyectar, ejecutar e implantar proyectos y soluciones educativas llave-en-mano en todo el mundo.

Presente en más de 70 países, con más de 20 proyectos Educativos de gran escala implantados y 12 millones de estudiantes impactados, jp.ik es el socio de referencia en la integración de la tecnología en la educación, en un “ámbito glocal”, haciendo uso del entendimiento y especialización global de manera que se actúe localmente, yendo al encuentro de las necesidades y contexto específicos de cada país.

De verdad, en los países Latinoamericanos hay una apuesta fuerte en el desarrollo económico sostenible enraizado en una educación de calidad accesible a toda la población y jp.ik ha ido trabajando en esta región en proyectos de tecnología a la escala nacional para la transformación de los sistemas educativos. Argentina, Bolivia, Brasil, México, Uruguay son algunos de los países con los que jp.ik ha trabajado lado a lado.