Rosa Wolpert: “La alfabetización mediática e informacional es un proceso vivo y una experiencia dinámica”

Para ayudar a combatir la desinformación, las noticias falsas, los discursos de odio y la discriminación a través del desarrollo del pensamiento crítico entre la ciudadanía, el consumo y producción responsable de información y la comprensión de los medios y las tecnologías de la información y de la comunicación, la UNESCO lanzó recientemente la red AMI en México con el fin de promover conocimientos y habilidades a través de la Alfabetización Mediática e Informacional (AMI).

La red AMI, que la integra también el Instituto Nacional Electoral de México, entre otras instituciones, busca amplificar los esfuerzos y multiplicar las acciones de Alfabetización Mediática e Informacional, principalmente entre multiplicadores relevantes para la creación y difusión de la información (periodistas, maestros y padres de familias), jóvenes de 14 a 24 años, y grupos vulnerables, como son las comunidades indígenas.

Rosa Wolpert, oficial de Educación de la UNESCO en México y responsable de la Red AMI en el país, participó en el Foro de la Juventud por el Futuro de la Ciudadanía, donde explicó el propósito de la red y compartió con los jóvenes el esfuerzo que está realizando la UNESCO, además de invitarlos a involucrarse en las acciones de alfabetización y de reconocimiento de noticias falsas. 

“La Alfabetización Mediática e Informacional es la combinación de conocimientos, actitudes, habilidades y prácticas necesarias para acceder, analizar, evaluar, utilizar, producir y comunicar información y conocimiento de formas creativas, legales y éticas que respeten los derechos humanos”, explicó Wolpert. 

“Muchas veces leemos algo y no hacemos el ejercicio de corroborar la fuente o la evidencia y lo compartimos, y así empieza a difundirse por todos lados una información que no es verdadera”, explicó Rosa Wolpert a los jóvenes reunidos en el Foro de la Juventud por el Futuro de la Ciudadanía.

Las personas en todo el mundo están presenciando un aumento dramático en el acceso a la información y la comunicación. Mientras que algunas personas están hambrientas de información, otras están inundadas de contenido impreso, de transmisión y digital. En este contexto, la AMI proporciona respuestas a las preguntas que todos nos hacemos en algún momento. ¿Cómo podemos acceder, buscar, evaluar críticamente, usar y aportar contenido de manera inteligente, tanto en línea como fuera de línea? ¿Cuáles son nuestros derechos en línea y fuera de línea? ¿Cuáles son los problemas éticos que rodean el acceso y uso de la información? ¿Cómo podemos relacionarnos con los medios y las TIC para promover la igualdad, el diálogo intercultural e interreligioso, la paz, la libertad de expresión y el acceso a la información?

“La calidad de la información con la que nos relacionamos determina en gran medida nuestras percepciones, creencias y actitudes, y aunque se han desarrollado esfuerzos por implementar un currículo AMI en los sistemas educativos, cada vez nos exponemos a más información en múltiples canales, por lo que los esfuerzos para fomentar las competencias AMI deben amplificarse y extenderse más allá de los entornos de enseñanza formales. Herramientas como la AMI ayudan a construir ambientes de convivencia, comunicación e información más justos e inclusivos”, afirmó Wolpert.

Las cinco leyes 

“La UNESCO está preocupada en lograr que las personas puedan tener una comprensión clara de las informaciones que dan a conocer los medios de comunicación o que se comparten a través de las redes sociales, que puedan discernir entre unas noticias y otras, entre una información y otra, y puedan tener los criterios necesarios para analizar la información con cuidado y determinar si es correcta, si está basada en evidencia o en la ciencia, para que luego cada uno pueda tomar decisiones aplicando estos elementos a su favor”, explicó Wolpert.

En este sentido, para alcanzar la Alfabetización Mediática e Informacional es imprescindible que se respeten las “5 Leyes de la AMI”, que dio a conocer la UNESCO.

  1. La información y la comunicación son fundamentales para la participación ciudadana y el desarrollo sostenible en todas sus formas;
  2. Todo ciudadano es un creador de la información y/o conocimiento;
  3. Los mensajes de información, los medios de comunicación no conllevan siempre un valor neutro y por lo que la verdad debe hacerse comprensible;
  4. Todos los ciudadanos tienen derecho a acceder y comprender la nueva información / conocimiento / mensajes;
  5. La alfabetización mediática e informacional no se adquiere de manera inmediata, es un proceso vivo y una experiencia dinámica.

Desinfodemia o Fake News

Es importante entender que  la desinformación o las fake news son contenidos falsos que tienen un impacto negativo. Se diferencia de la información errónea cuando se comparte inocentemente la información falsa, creyéndola verdadera, con las mejores intenciones de estar ayudando. 

“Muchas veces leemos algo y no hacemos el ejercicio de corroborar la fuente o la evidencia y lo compartimos, y así empieza a difundirse por todos lados una información que no es verdadera”, contó a los jóvenes Rosa Wolpert.

Sin embargo, la desinformación es información falsa, y la persona que la difunde sabe que es falsa. Es una mentira deliberada e intencional y las personas están siendo activamente desinformadas por actores maliciosos. “Por eso, tenemos que tener mucho cuidado con lo que recibimos y con lo que compartimos. Estas desinformaciones surgen de una mentira deliberada intencional y buscan manipular alguna situación. Lo hemos visto mucho, en muchos ámbitos, y desde luego también con la pandemia”, señaló Wolpert.

La desinformación se introduce como de contrabando, con alguna noticia falsa que se ubica en la conciencia pública y se enfoca en las emociones más que en la razón. “Las fake news suelen apelar a los prejuicios, a la polarización y a las identidades políticas, y utilizan a su favor la credulidad, el cinismo, y la búsqueda de las personas que quieren una explicación simple para cosas complejas”, explica la responsable de la red AMI México.

Otra característica de la desinfodemia es que suele ocultar falsedades entre informaciones veraces y se disfraza en formatos conocidos para difundir sus mentiras entre ciudadanos desprevenidos que no cuentan con las herramientas o con el tiempo necesario para realizar una lectura, escucha o visualización con espíritu crítico.

Educación para combatir la desinformación y fortalecer la democracia

Por último, Rosa Wolpert explicó que la UNESCO y sus socios trabajan para proteger y fortalecer el derecho a la información y construir sociedades del conocimiento donde se eduque sobre los riesgos de la desinformación, se apoye al periodismo independiente y de calidad y se empodere a la ciudadanía con alfabetización mediática e informacional. También, el organismo apoya a sus Estados miembros para cumplir con las normas internacionales en materia de libertad de expresión.