Un proyecto educativo sostenible para el desarrollo de Bolivia

Pocos años atrás, era difícil creer que Bolivia sería capaz de construir un proyecto que revolucionará la educación, el desarrollo productivo y la madurez tecnológica del país. Pero lo han logrado.

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Ahora, Bolivia es un modelo de excelencia en la implementación de un proyecto tecnológico, que empezó con fines educativos para convertirse en un proveedor de soluciones con un ámbito de aplicación más amplio para el país.

jp.ik es socio global de Virtual Educa.

Y jp.ik tiene el honor de ser una parte clave en este proyecto. Nuestra transferencia de conocimientos alimenta una iniciativa continua que está proporcionando los mejores resultados para las personas, las comunidades y Bolivia en su conjunto, promocionando la sostenibilidad y la competitividad a largo plazo.

En 2010, Bolivia empezó a invertir en una revolución educativa, con una serie de objetivos que terminarían con la fusión con un ambicioso plan de la industrialización del país, lanzado en 2012 por el Ministerio de Educación de Bolivia en colaboración con el Ministerio de Desarrollo Productivo y Economía Plural.

Uno de los principales objetivos de este plan era la integración de las TIC en el sistema educativo de un país donde solamente el 24 % de los hogares tenía acceso a un ordenador.

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Con el apoyo de jp.ik, en 2013 el Gobierno boliviano creó Quipus, una empresa pública dedicada a la implementación de un proyecto educativo tecnológico: en Bolivia y para Bolivia.

En menos de un año, la primera planta ensambladora del país ya ha fabricado 150.000 dispositivos para estudiantes, entregados a cada uno de los finalistas de secundaria. Actualmente, Quipus está diversificando su oferta de productos, con el objetivo de abarcar más años escolares y llegar a otros sectores clave de la sociedad como el de la sanidad y las telecomunicaciones.

Todo empezó con una revolución educativa, pero, ahora, Bolivia está viviendo la revolución tecnológica. Un nuevo futuro está a punto de hacerse realidad.

Una historia de éxito

Concibiendo Bolivia como un escenario único, jp.ik afrontó este desafío, su contexto, la cultura e historia locales, teniendo en cuenta los compromisos y aspiraciones en todos los niveles, desde el Gobierno hasta los docentes, pasando por los estudiantes y sus familias, y la comunidad en su conjunto.

El compromiso de los bolivianos y la colaboración entre las diferentes partes interesadas constituyeron la fórmula del éxito para la sostenibilidad de este proyecto.

Texturbol: cuando lo viejo se vuelve nuevo

La restauración de una antigua fábrica textil dio origen a la primera planta ensambladora de Bolivia. Texturbol está gestionada por Quipus con el asesoramiento de jp.ik y, en solo unos meses, ha producido 150.000 dispositivos para estudiantes.

A plena capacidad, Texturbol contó con tres turnos de sesenta personas cada uno, produciendo hasta 2.700 equipos cada 24 horas. Estos turnos comprenden no solo la producción, sino también el control de calidad, la logística y los servicios administrativos.

Ahora se están ensamblando no solamente computadoras sino también tabletas. La cualificación técnica fue un paso clave para la implementación de Texturbol como una planta altamente productiva: jp.ik ha llevado a cabo un proceso intensivo de transferencia de conocimientos a fin de garantizar la eficacia y eficiencia.

Kallutaca: el proyecto final

La planta de Kallutaca es la planta ensambladora final del proyecto. Todavía está en construcción, y podrá contar con hasta 800 empleados en un único turno. Esta planta presentará un proceso productivo más complejo y diversificado, con la capacidad de producir placas Wi-Fi, placas base y memorias RAM.

Quipus: una empresa boliviana para los bolivianos

Quipus puede ser una empresa nueva, pero, en poco tiempo, ha ganado terreno en la prestación de soluciones tecnológicas significativas. El propio nombre de la empresa está lleno de significado. «Quipus» era una antigua tecnología creada y utilizada por los aimaras para fines contables y registros mnemotécnicos. El principal objetivo era trasladar la inestimable cultura antigua al campo de las nuevas tecnologías, reforzando el vínculo del país con su historia.

Con el apoyo del Ministerio boliviano de Desarrollo Productivo y Economía Plural, las sesenta personas que están trabajando en Quipus han construido una empresa responsable y comprometida que se complace en trabajar para el pueblo boliviano. El futuro traerá la diversificación de esta oferta de productos, no solo para abarcar más años escolares sino también para llegar al público general. Estas nuevas soluciones estarán disponibles a un precio muy asequible, e incluirán, por ejemplo, servidores y decodificadores de televisión digital.

Celebrar la educación

El Alto, el departamento regional donde se encuentran ambas plantas, fue el primero en acoger una ceremonia de entrega masiva de dispositivos para estudiantes, para alegría de 15.000 finalistas de secundaria. Pando fue el último departamento regional en recibir un evento de este tipo.

El presidente Evo Morales asistió a todas las ceremonias, celebradas en nueve departamentos bolivianos. Estos eventos marcaron el inicio de un sueño hecho realidad: hacer que la educación en Bolivia sea accesible para todos.

Todos los plazos cuentan

No era una tarea fácil, pero en solo unos meses, Quipus ha fabricado y entregado 150.000 dispositivos para estudiantes en todo el país. Satisfacer los plazos exigió importantes esfuerzos de todos los grupos dinámicos implicados, empezando por la producción y terminando con el equipo de entrega. Tanto Quipus como los ministerios consideraron que cumplir con los plazos de producción y entrega definidos era uno de los principales objetivos que el proyecto ha alcanzado hasta la fecha.

Una rutina totalmente nueva en las aulas

La introducción de la tecnología en las aulas del último año de secundaria está cambiando la vida diaria de estudiantes y profesores. El impacto es incluso mayor en las regiones donde la mayoría de las personas —ya sean jóvenes o adultos— nunca ha tocado una computadora.

Con un conjunto completo de nuevas herramientas tecnológicas, la comunidad escolar está viviendo un doble fenómeno: los profesores pueden ser más creativos e ir un paso más allá en sus clases, y los alumnos adquieren una nueva visión de su futuro, sintiéndose plenamente preparados para seguir estudiando y tener éxito en su propio país.

La importancia del contenido educativo

Quipus ha estado trabajando con el Ministerio de Educación boliviano y desarrolladores de software a fin de centrarse más en el contenido educativo específicamente desarrollado para cada año escolar. Fue creada una plataforma que ofrece más de 2.000 libros electrónicos y cerca de 40 aplicaciones educativas accesible desde cada dispositivo para estudiantes. Esta inversión llevará la integración de la tecnología en las aulas a un nivel completamente nuevo.

La colaboración entre las partes interesadas

Uno de los principales motivos del éxito de este proyecto fue la colaboración dinámica, desde el principio, entre el Ministerio de Educación y el Ministerio de Desarrollo Productivo y Economía Plural de Bolivia, junto con las principales partes interesadas como jp.ik, que siempre ha estado apoyando el proceso in loco.

Inspirando el conocimiento en Bolivia

La transferencia de conocimientos es uno de los principales valores de jp.ik a la hora de ayudar a naciones como Bolivia a diseñar e implementar su propio proyecto tecnológico para la Educación. Desde la Ingeniería Industrial hasta la Gestión de Activos, pasando por la Construcción de Infraestructuras y la Formación Pedagógica, jp.ik tiene el honor de desempeñar un papel en la implementación de un proyecto como este a lo largo del tiempo, abarcando todas las etapas.

En jp.ik creemos en la importancia del trabajo colaborativo, compartiendo nuestros mejores conocimientos con países con un gran potencial y que desean hacer un cambio en la vida de su gente.

¡La Educación es el mejor camino!