Los gobiernos son vistos como confiables tras la pandemia, pero es fundamental que los ciudadanos opinen más para fortalecer su confianza, señala la OCDE

La gente generalmente tiene certidumbre del gobierno, pero lo niveles de confianza varían significativamente entre las instituciones y pocas personas considera que tiene voz sobre lo que hace el gobierno, según un nuevo informe de la OCDE.

A medida que los países luchan por dar atención a los continuos impactos de la mayor crisis de salud, económica y social padecida en décadas, existe una necesidad de los gobiernos para impulsar la confianza pública. Los niveles de confianza publica permanecen ligeramente superiores a los que existían tras la crisis financiera global, pero continúan bajo presión.

De acuerdo con el estudio basado en una encuesta a más de 50.000 pesonas de 22 países de la OCDE*, la confianza y la desconfianza están igualmente divididas. El estudio encontró que en promedio entre los países de la OCDE 41,4% de los encuestados confían en su gobierno nacional y 41,1% dicen no confiar.

Construyendo confianza para reforzar la democracia: Principales hallazgos de la encuesta de la OCDE de 2021 sobre los factores que impulsan la confianza en las instituciones públicas es el primer y más exhaustivo indicador transnacional sobre qué elementos impulsan la confianza pública en los gobiernos democráticos abiertos. Es estudio, cuyo propósito es ayudar a los gobiernos a entender mejor en qué aspectos duda la confianza de los ciudadanos, en cuáles se mantiene firme y qué debe hacerse para subsanar esa deficiencia. La encuesta se llevó a cabo durante la pandemia del COVID 19 y, para la mayoría de los países,antes de que Rusia se embarcara en su guerrano provocada, injustificada e ilegal agresión contra Ucrania.La mayoría de los países fueron encuestados entre noviembre de 2021 y febrero de 2022 (Portugal y el Reino unido fueron encuestados en marzo de 2022).

Cormann, secretario general de la OCDE dijo: «La confianza en el gobierno importa. Los gobierno la necesitan para comprometerse a responder mejor a las crecientes expectativas de los ciudadanos. Necesitan impulsar la integridad, abordar la influencia indebida y abordar desafíos estructurales a largo plazo cada vez más apremiantes. En última instancia, para aumentar la confianza, el gobierno necesita mejorar en ganarse la confianza de los ciudadanos, comunicando mejor la necesidad de reformas y su impacto».

«Los gobiernos de la OCDE se han comprometido a trabajar perfeccionando sus instituciones para aumentar la confianza en forma abierta y transparente conforme a sus necesidades nacionales», señaló el primer ministro de Luxemburgo, Xavier Bettel. «Es lo que con toda razón esperan nuestros ciudadanos. El 18 de noviembre, Luxemburgo será el país anfitrión de la reunión ministerial de la OCDE sobre Infundir Confianza y Reforzar la Democracia. Apoyados en los resultados de esta encuesta, identificaremos acciones concretas para asegurar una participación aún mayor de los ciudadanos y aumentar más la resiliencia de nuestras democracias».

Principales conclusiones del informe:

  • La mayoría de la gente considera que el gobierno es confiable: En promedio, en todos los países, la mayoría de la gente considera que, incluso en tiempos de crisis, su gobierno proporciona de manera solvente servicios públicos como educación (57,6%) y atención de la salud (61,7%), que facilita el acceso a la información sobre los procedimientos administrativos (65,1%) y protege los datos personales (51,1%). Solo a una tercera parte (32,6%) le preocupa que los gobiernos no estén preparados para una futura pandemia.
  • La confianza pública varía entre las instituciones: La policía (67,1%), los tribunales (56,9%), la administración pública (50,2%) y el gobierno local (46,9%) tienen mayores niveles de confianza de los ciudadanos que los gobiernos nacionales (41,4%) y las legislaturas (39,4%).
  • Los gobiernos podrían responder mejor a las preocupaciones de los ciudadanos y atacar problemas que son importantes para ellos, como el cambio climático: Aunque el 50,4% piensa que los gobiernos deberían hacer más para reducir el cambio climático, solo el 35,5% confía en que los países de hecho logren reducir sus contribuciones nacionales al cambio climático. Menos de una tercera parte de los ciudadanos considera que pueden opinar sobre lo que hace el gobierno (30,2%).
  • Las diferencias generacionales, educativas, de ingresos, género y regionales en materia de confianza indican que se puede avanzar para mejorar la participación y representación para todos: Los grupos desfavorecidos que perciben o tienen un menor acceso real a las oportunidades y a opinar tienen niveles de confianza más bajos en el gobierno. Las mujeres y personas con menos educación y menores ingresos tienden a confiar menos en el gobierno. Los jóvenes también tienen menos confianza en el gobierno que las personas de mayor edad, con una diferencia de casi 10 puntos porcentuales en los países de la OCDE encuestados. Estas diferencias pueden reflejar el efecto negativo que las desigualdades sociales más amplias están teniendo sobre la confianza pública y su papel para avivar el partidismo y la polarización. Por ejemplo, el informe muestra que es mucho menos probable que quienes no votaron por el gobierno en ejercicio de su país confíen en él.
  • La percepción pública de la integridad del gobierno es un problema: Un poco menos de la mitad de los ciudadanos (47,8%), en promedio en todos los países, piensa que un funcionario público de alto nivel haría un favor político a cambio de una oferta de empleo bien pagado en el sector privado. Aproximadamente una tercera parte (35,7%) cree que un empleado público aceptaría dinero para agilizar el acceso a un servicio público.

La Encuesta de Confianza de la OCDE se repetirá cada dos años para seguir el progreso de los países y recabar pruebas de lo que funciona y lo que no funciona a medida que los países trabajan para fortalecer más la confianza pública.

Para mayor información sobre el informe y su metodología, consulte: http://oe.cd/trust

*Países participantes: Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Colombia, Corea, Dinamarca, Estonia, Finlandia, Francia, Islandia, Irlanda, Japón, Letonia, Luxemburgo, México, Nueva Zelandia, Noruega, Países Bajos, Portugal, Reino Unido y Suecia.