Las ciudades generan el 80 % del producto interno bruto (PIB) mundial, y la urbanización es uno de los principales factores que impulsan la transformación económica. En tanto centros de producción de conocimientos y de cultura, las ciudades desempeñan una función decisiva en la búsqueda de la prosperidad nacional. Sin embargo, también concentran el uso de los recursos, puesto que consumen las dos terceras partes de la energía mundial y representan más del 70 % de las emisiones de gases de efecto invernadero, a pesar de que albergan al 55 % de la población mundial. Si bien las ciudades compactas y conectadas utilizan menos recursos, el crecimiento no planificado y la expansión urbana desordenada pueden intensificar las emisiones. El uso ineficiente de la tierra es también una de las principales causas de la pérdida de biodiversidad: cerca de un millón de especies animales y vegetales están en peligro de extinción.

Al mismo tiempo, las ciudades son vulnerables al cambio climático. Debido al aumento de la temperatura mundial, se perderán décadas de avances en el desarrollo y para 2030, 100 millones de personas habrán caído en la pobreza. Para 2050, nada menos que 143 millones de personas podrían convertirse en migrantes por motivos climáticos. El impacto de esta situación recaerá desproporcionadamente sobre las comunidades más necesitadas.

La extinción de las especies puede asimismo provocar la pérdida de ecosistemas esenciales para el desarrollo humano, erosionando las bases de nuestros medios de subsistencia, la capacidad de la sociedad para adaptarse, la calidad de vida y la capacidad de la naturaleza para almacenar carbono.

Mediante soluciones integrales en el área de desarrollo urbano y desigualdad social que mitiguen a su vez el cambio climático y eviten la pérdida de biodiversidad, se pueden crear oportunidades para que las ciudades generen un crecimiento ecológico, competitivo y con bajos niveles de emisión de carbono, y para desarrollar sociedades resilientes, inclusivas y habitables.

En el Acuerdo de París se reconoce a las ciudades como parte de la solución al cambio climático. En el marco sobre biodiversidad para después de 2020 que se buscará aprobar en Kumming se incrementarán las expectativas respecto de las ciudades y la respuesta a la pérdida de biodiversidad. Una respuesta integrada puede asimismo brindar apoyo a las ciudades y los Gobiernos locales para que respalden activamente los objetivos acordados por sus Gobiernos nacionales.

Cada ciudad tiene sus desafíos específicos; sin embargo, muchas han implementado una o más de las siguientes medidas en sus esfuerzos por desarrollar sus propias soluciones integradas:

  • Establecer metas de baja emisión de carbono con el objetivo de alcanzar la neutralidad en las emisiones.
  • Elaborar e implementar planes locales de acción sobre biodiversidad para conservar y mejorar la biodiversidad urbana y las zonas urbanas protegidas.
  • Integrar la información sobre clima y biodiversidad en la planificación espacial a la vez que se invierte en un desarrollo urbano compacto y conectado.
  • Acercar la naturaleza a las personas restableciendo los corredores verdes y de conectividad entre las áreas urbanas, los paisajes circundantes y las zonas protegidas.
  • Promover la inclusión social a la vez que se elaboran soluciones para abordar el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y el desarrollo económico.
  • Promover las soluciones basadas en la naturaleza a fin de mejorar las funciones de los ecosistemas, ampliar la infraestructura verde urbana y generar mayor resiliencia en las áreas urbanas.

Se invita a las ciudades a expresar su apoyo a la declaración adoptando medidas concretas y registrando, desarrollando y difundiendo soluciones adecuadas para sus contextos específicos. La firma de la declaración, si bien no es un requisito, constituye una oportunidad para brindar reconocimiento a las ciudades que son líderes mundiales en sostenibilidad urbana.

(Esta declaración fue anunciada en la conferencia » Catalizar futuros urbanos sostenibles» en la ciudad de São Paulo el 18 de septiembre de 2019. La conferencia ha sido organizada por la  Plataforma Mundial para las Ciudades Sostenibles (GPSC), con el apoyo del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), el municipio de la ciudad de São Paulo y el Programa de Ciudades Sostenibles)

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