Las diferencias en las capacidades de innovación entre las regiones de un mismo país a veces pueden ser mayores que las existentes entre países y no son fácilmente abordadas por las instituciones de carácter nacional. ¿Cómo promover con éxito la innovación con enfoque territorial? Compartimos algunas lecciones aprendidas de Ruta N en Medellín, Colombia, y te presentamos un nuevo curso en línea sobre cómo dinamizar la innovación con una mirada regional.

En los artículos que publicamos en este blog les invitamos constantemente a pensar en nuevos caminos para acelerar la transición de América Latina y el Caribe (ALC) hacia economías más sofisticadas e impulsadas por la innovación. Si bien es cierto que este desafío persiste en cada uno de nuestros países y la pandemia de COVID-19 nos ha recordado dolorosamente su relevancia, no es menos cierto que dentro de cada país existen diferencias significativas entre territorios o regiones que se encuentran más lejos o más cerca de poder avanzar hacia el logro de este objetivo. Estas diferencias en los niveles y resultados de innovación intra-país pueden ser incluso mayores que las existentes entre países.

Por ejemplo, en Colombia, la distancia relativa en el Índice Departamental de Innovación entre los departamentos con mayor y menor puntaje, es comparable a la diferencia entre el primer y el último país en el ranking del Índice Mundial deInnovación. La realidad que subyace en ALC es de territorios con grandes diferencias en su capacidad para innovar, en los que se necesita de organizaciones con capacidades para promover la innovación con programas adecuados a las características locales. El caso de Ruta N en Medellín, es un ejemplo del que podemos extraer lecciones para compartir con el resto del continente.

La paradoja de la innovación regional

Es evidente que los programas de carácter nacional enfocados en promover la innovación tienen una relevancia y pertinencia territorial que depende en gran medida de las características de cada región. Por ejemplo, una reforma al sistema de protección de patentes industriales es una regulación de carácter nacional, sin embargo, esta tendrá un impacto mucho mayor, al menos en el corto y mediano plazo, en aquellas regiones en las cuales ya existe una masa crítica de potenciales inventores y organizaciones tecnológicas con capacidades para patentar.

Otro ejemplo en la misma línea es el lanzamiento de convocatorias nacionales para el cofinanciamiento de proyectos de investigación y desarrollo (I+D) empresarial. Este tipo de iniciativa tendrá, invariablemente, una mayor demanda relativa en aquellas localidades con mayor densidad de firmas manufactureras, tradicionalmente más cercanas a la I+D que las empresas de otros sectores.

Estas diferencias territoriales no son fácilmente identificadas y atendidas por las agencias de un gobierno central. Así, muchas veces observamos una aparente “paradoja de la innovación regional”. Esto es, que aquellos territorios con mayores necesidades de inversión en innovación son, al mismo tiempo, aquellos que cuentan con menores capacidades para acceder y ejecutar recursos destinados para estos fines. Es aquí en donde las políticas de innovación con enfoque territorial pueden jugar un rol crítico.

Diversos métodos, enfoques y políticas se pueden utilizar para promover la innovación regional. Desde programas de desarrollo de clusters, pasando por parques tecnológicosdistritos de innovación o, más recientemente, estrategias de especialización inteligente, la política de innovación ha desarrollado nuevos instrumentos para responder tanto a las especificidades de cada territorio como al cambio tecnológico. Cada una de estas aproximaciones tiene sus méritos propios y también una serie de condiciones bajo las cuales se recomienda su implementación. Sin embargo, una condición sine qua non para que estas intervenciones sean exitosas, es que sean implementadas por entidades empoderadas localmente, con visión de futuro y, sobre todo, con las capacidades técnicas suficientes para diseñar, implementar, evaluar y aprender.

La experiencia de Ruta N: un camino para la acción en los territorios

Ruta N es un claro ejemplo de una agencia con el mandato de promover la innovación a nivel local que se ha transformado en un referente, no solo en Colombia sino también para diversas regiones en ALC. A partir de las características y objetivos de Medellín, Ruta N ha incursionado, por ejemplo, en la atracción de inversiones y empresas extranjeras basadas en tecnología, en facilitar la coordinación de fuentes de financiamiento local para aumentar las inversiones ángeles en emprendimientos de la ciudad, en programas de fomento a clusters empresariales en actividades intensivas en conocimiento, y también en la provisión de información y talento para sectores con potencial de crecimiento.

¿Qué podemos aprender de la experiencia de Ruta N? Tal como hemos mencionado, las características territoriales definen en gran medida la forma en que hay que actuar para promover exitosamente la innovación. Ruta N ha identificado oportunidades idiosincráticas a partir de la tradición emprendedora de la ciudad, el arraigado sentimiento de comunidad, y la fuerte relación existente entre la academia, la empresa y el sector público. Sin embargo, esto no significa que no podamos extraer ciertas prácticas generalizables a otros territorios. Entre estas, destacamos:

  1. Marco de acción de largo plazo. Las tareas y programas se encuentran enmarcadas en una estrategia de largo plazo de la ciudad en ciencia, tecnología e innovación.
  2. Conexión con la comunidad. La construcción de capital social doméstico e internacional, que facilita el diálogo con cada una de las partes involucradas en la promoción de la innovación.
  3. Justificación de las intervenciones. Los programas implementados se orientan a mitigar fallas de mercado, asimetrías de información y especialmente fallas de coordinación.
  4. Complementar iniciativas nacionales. Identificar los espacios en que los programas nacionales no atienden de manera adecuada a la demanda local y actuar en ellos. Al mismo tiempo, no intervenir en aquellos ámbitos que sí están cubiertos por la política del gobierno central.

Fernando Vargas es especialista en Competitividad, Tecnología e Innovación en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

El artículo original fue publicado en Puntos sobre la i, un blog donde especialistas del BID y autores invitados hablan de la “i”, de innovación, de ideas, de inspiración, de inversión y de su implicancia en las políticas públicas. Lea el original aquí.

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