En la Ciudad de Buenos Aires, los alumnos de las escuelas públicas transitan a lo largo de su escolaridad un proceso continuo y progresivo, que va desde el acceso y el uso de las tecnologías, hacia la apropiación y la innovación. Para conocer más sobre las políticas que están haciendo realidad la cultura digital en las aulas porteñas, el MAGAZINE entrevistó a Diego Meiriño, Subsecretario de Planeamiento e Innovación Educativa.

Diego Meiriño @DiegoMeirino, subsecretario de Planeamiento e Innovación Educativa del Ministerio de Educación e Innovación de la Ciudad de Buenos Aires

¿De qué manera la innovación y la tecnología están mejorando la calidad educativa? ¿Cómo se miden estos resultados en la Ciudad?

Desde el Ministerio de Educación e Innovación de la Ciudad hacemos un seguimiento sistemático y sistémico de todas las políticas públicas que se implementan en la jurisdicción. Puntualmente en la Subsecretaría de Planeamiento e Innovación Educativa asistimos en el diseño, implementación y evaluación de la política educativa, promoviendo tanto lineamientos como programas de innovación y la incorporación de tecnologías a fin de mejorar la calidad educativa y el desarrollo profesional de la tarea docente.

A través de la Dirección General de Planeamiento Educativo realizamos diseños curriculares, políticas educativas para la mejora de los aprendizajes, contenidos digitales para las escuelas de la Ciudad entre otras actividades, a la vez que promovemos la articulación entre distintos sectores del sistema educativo para el diseño y la implementación de prácticas pedagógicas innovadoras.

Desde la Dirección General de Escuelas de Maestros somos responsables de la formación continua de los docentes y directivos de todo el sistema educativo de la Jurisdicción. Ofrecemos propuestas de capacitación para el desarrollo profesional de todos los docentes, gestionando para todos ellos variedad de acciones y dispositivos, tanto presenciales como a distancia.

Y articulamos desde la Dirección General de Tecnología Educativa, planificando, desarrollando e implementando soluciones digitales desde una perspectiva pedagógica, para afrontar los desafíos con los que se enfrenta la comunidad educativa de la Ciudad en el siglo XXI. Del mismo modo, elaboramos la planificación para crear propuestas integrales para incorporar nuevas tecnologías en las escuelas. Nuestro principal objetivo es formar ciudadanos en las disciplinas en la era digital a través de diversas iniciativas que alcanzan tanto a los alumnos, los docentes y las familias.

Para mejorar la calidad educativa de forma transversal en base a la innovación y la tecnología es que desde el ministerio implementamos el Plan Integral de Educación Digital (PIED) cuyo principal objetivo es integrar los procesos de enseñanza y de aprendizaje de las instituciones educativas con la cultura digital.

Para hacer frente a los nuevos desafíos y oportunidades del sistema educativo es que el contamos con la Unidad de Evaluación Integral de la Calidad y Equidad Educativa, que tiene por objeto diseñar, desarrollar y coordinar la evaluación integral del sistema educativo de la Ciudad para contribuir al mejoramiento de la calidad y equidad educativa. Para ello contempla la realización de evaluaciones sistemáticas y periódicas del impacto de las políticas educativas del ministerio, del funcionamiento institucional del sistema educativo, de las instituciones superiores de Formación Docente, de la práctica docente y los aprendizajes alcanzados por los alumnos.

A grandes rasgos, ¿cuál es el nivel de formación tienen los maestros en el uso de las tecnologías digitales? ¿Cómo se puede transformar un docente tradicional -el de la tiza y el pizarrón- en un agente de innovación? ¿Cómo se vive este proceso en las escuelas porteñas?

La llegada de las tecnologías digitales a las escuelas implica un cambio muy intenso en la cultura escolar y los docentes están acompañando este proceso con mucho compromiso.

Desde el ministerio creemos que la formación continua es fundamental para que este cambio sea posible y fructífero, es con este propósito que encaminamos todos nuestros esfuerzos. Esta gestión asumió el compromiso de contar con el 100 % de docentes capacitados en el uso pedagógico de tecnologías digitales para finales de 2019, habiendo alcanzado ya al 63%.

Escuela de Maestros cuenta con programas de formación vinculados a la temática, acompañando a los docentes para que incorporen los ejes de la Educación Digital en sus prácticas. Además, generamos exposiciones, congresos, encuentros de buenas prácticas y otros espacios formativos para que los docentes transiten diversas experiencias de enriquecimiento de su formación profesional que les permitan desarrollar habilidades y competencias propias de un maestro del siglo XXI.

En el desafío de implementar los dispositivos electrónicos en los procesos educativos es que incorporamos Facilitadores Pedagógico Digitales (FPD) a las escuelas. Ellos, acompañan a los docentes en la planificación de proyectos y actividades de enseñanza y de aprendizaje con TIC. Además, asesoran a los docentes en la apropiación crítica y creativa de las nuevas tecnologías.

En concreto, todas las escuelas de nivel inicial, primarias y secundarias del futuro, cuentan con un FPD que trabaja en pareja pedagógica con cada docente en instancias de capacitación situada en las escuelas. Semanalmente se reúnen con cada maestro y profesor para ayudarlos a que planifiquen propuestas educativas enriquecidas con los recursos digitales disponibles en las escuelas y los forman para que ganen autonomía en la utilización de los dispositivos, plataformas y aplicaciones digitales con sentido pedagógico.

Este proceso de formación en servicio implica una gran inversión, inédita en Latinoamérica, que nos permite formar a los docentes en el mismo momento y lugar en el que desarrollan su tarea educativa.

Los niños son por defecto grandes usuarios y consumidores de software y tecnología. ¿Cuáles son las herramientas y los conocimientos que pueden recibir o que ya están recibiendo en la escuela para convertirse en creadores?

Los niños interactúan cotidianamente con diversas tecnologías digitales, eso es cierto. Nuestro empeño en las escuelas se direcciona a que tanto los chicos como sus docentes puedan capitalizar esas experiencias y ese vínculo previo que tienen con las tecnologías, para potenciar los procesos de enseñanza y aprendizaje.

Se trata de que comprendan y experimenten que estos dispositivos sirven para jugar, divertirse, aprender, comunicarse, compartir, experimentar, ensayar y desarrollar múltiples habilidades. Por otra parte, se trabaja de acuerdo a su edad, para que no solo consuman los recursos digitales ya disponibles, sino que ellos mismos sean creadores de contenidos y nuevas tecnologías.

Nos interesa que los chicos sepan encontrarle utilidad a la web, puedan validarla, analizarla críticamente y que puedan transformarla en conocimiento, pero también es importante que ellos sean productores de nueva información y conocimientos para luego ser capaces de compartirlos.

Para ello, los alumnos transitan a lo largo de su escolaridad un proceso continuo y progresivo, que va desde el acceso y el uso de las tecnologías, hacia la apropiación y la innovación.

La educación digital, en este sentido, trasciende el manejo instrumental de dispositivos y aplicaciones. Se trata de que los chicos naturalicen el uso de las TIC en su proceso de aprendizaje para buscar, crear, cocrear y compartir recursos, comunicarse con expertos que se encuentran fuera de la escuela, organizar y transformar la información, desarrollar su natural espíritu creativo, publicar sus ideas para transformarlas en procesos colaborativos, incorporar experiencias de simulación, realidad aumentada y experimentación, programación y robótica. Todo esto les permite vivencias que sin tecnologías digitales serían imposibles.

¿Qué importancia tiene sumar conocimientos como programación y robótica en la escuela y de qué manera estas prácticas propician el trabajo colaborativo y modifican el proceso de enseñanza y aprendizaje?

En la Ciudad consideramos que es fundamental formar a los alumnos en los lenguajes del futuro. Para lograrlo, incorporamos los ejes de programación y robótica como una oportunidad estratégica.

Los niños desde sala de 5 años comienzan el desarrollo del pensamiento computacional mediante experiencias lúdicas, que incluyen el trabajo con dispositivos digitales. En este nivel ellos experimentan la construcción de secuencias lógicas que previamente son capaces de realizar con su cuerpo.

En primaria, los alumnos ya comienzan a utilizar diferentes estrategias cognitivas que incluyen la construcción de dispositivos programables sencillos y por bloques. Para ello utilizan diferentes aplicaciones y recursos digitales disponibles en la escuela. Así, van desarrollando paulatinamente habilidades para el planteo y la resolución de situaciones problemáticas y desafíos que se les plantean.

En nivel secundario, el recorrido se complejiza y enriquece con la incorporación de diversos lenguajes de programación y el aumento del desafío constructivo robótico. De esta manera, utilizan sus conocimientos para fabricar dispositivos que ayudan a la solución de conflictos cotidianos y de su propio entorno.

Además, implementamos iniciativas como Aprendé Programando, un programa que les permite a los alumnos de los últimos años de secundario adquirir conocimientos para el creación de páginas web, videojuegos y aplicaciones móviles. Ya son más de cinco mil los chicos que se capacitaron como desarrolladores Frontend, lo que les brindó una herramienta más para insertarse laboralmente.

Jornada Extendida en Programación, es otra de nuestras propuestas, les brinda a los alumnos la posibilidad de profundizar sus conocimientos y de participar de más actividades educativas vinculadas a las nuevas tecnologías. Los introduce a la programación de una manera lúdica y atractiva, y los forma como ciudadanos digitales y creadores de información.

Incorporar la robótica y la programación en las escuelas es fundamental porque son ejes de la alfabetización digital integral. En pleno siglo XXI la escuela comprende y asume que estos códigos son las letras del futuro y los robots son la tecnología con la que todos nosotros interactuamos cada vez más. Los chicos que atraviesan su escolaridad deben tener la oportunidad de vincularse con estas realidades y es muy bueno que las primeras experiencias sean en la escuela.

Dada su experiencia, ¿cuáles son las tres lecciones que aprendió y le gustaría compartir con otros colegas responsables de aplicar programas de innovación con uso de tecnologías digitales en otros sistemas educativos del país o del resto de Latinoamérica?

En primer lugar, facilitar el acceso a las TIC a la comunidad predispone a los entornos formativos para la innovación en la materia. Esto no es solo el acceso a los alumnos sino también a los docentes y dotar a las escuelas de conectividad y de dispositivos que permitan mejores prácticas pedagógicas. En este punto, las inversiones que haga el Estado para las mejoras en el equipamiento y la conectividad generan una sinergia con el sistema de educativo que hoy en día nos permite pensar en un modo diferente de encarar la responsabilidad desde la función pública.

En segundo orden, es muy importante acompañar el cómo con el qué. El Plan Integral de Educación Digital se basó en tres grandes ejes: a) dispositivos y conectividad para las escuelas, b) repensar la práctica docente para la incorporación de la tecnología, c) la capacitación de maestros en la aplicación didáctica de los dispositivos. Esto nos mostró que no solo se trata de acceso a dispositivos informáticos, sino que en la escuela es importante que los docentes orienten su uso para mejorar el aprendizaje, es por eso que pensar en la Era Digital en la escuela, implica pensarla para mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje, sino la inversión se convierte en meros distractores y no produce impacto en las aulas.

La formación continua de todos los maestros es determinante para cumplir el cometido. Desde un inicio, equipar a las escuelas está acompañado con un fuerte programa de formación continua para ellos, cuyo objetivo es repensar la práctica áulica desde una perspectiva de aplicación de herramientas digitales. Como el proceso de implementar las TIC en educación es un cambio cultural, se necesita de una política pública sostenida en el tiempo y con los recursos para hacer efectiva la transformación.

El tercer y último aspecto representa un aprendizaje y a la vez es el desafío de las políticas públicas aplicadas en este tema. Los avances tecnológicos tienden a una personalización de la educación: computadoras, plataformas y aplicaciones que se adaptan a lo que cada persona necesita. Si bien esto es un aspecto muy interesante y de gran potencial, tenemos que ser cuidadosos en que esa característica no lleve a aumentar la brecha social existente. Es por eso que nuestras políticas públicas consideran la equidad en la distribución y acceso a la tecnología en la educación, brindando igualdad de oportunidades.